No se como llegué a ese lugar. Caminando en una ciudad ajena me detuve.
Me llamó la atención el letrero. Y entré.

Pensé que me encontraría con masajistas y personas fuera, en alguna sala de espera, pero no.

Habían entre 100 y 150 féminas, no se cuantas exactamente. De los más diversos colores y formas. Algunas sentadas en muebles, otras en la piscina y otras simplemente en el suelo.

Se tocaban y acariciaban unas con otras. Nadie se besaba, pero veía manos apretando suave/dulce unos pezones, o dedos acariciando una espalda, o recorriendo suavemente un sexo.

No toque a nadie, y nadie me toco a mi, pero me deleité mirando, igual o mas que las demás.

Dentro de mi dije: esto tengo que escribirlo! y fue entonces cuando desperté.

De mas esta decir, que mojada.