Ayer después del trabajo me reuní con una de mis amigas en mi casa para tomar unas copitas de vino y hablar un poco.

Como le pasa a la mayoría de la gente, que no esta acostumbrada a ingerir alcohol, cuando el grado de este empieza a subir en la sangre, la boca como que se le abre sola y las palabras fluyen sin siquiera darse cuenta...

Me medio de nuestra conversación sobre temas triviales, la note como pensativa y le pregunte que le pasaba, me dijo que se sentía mal con su vida y me dijo que su marido era un perro.

Me quede perpleja ante semejante confesión y no me atreví a decir nada; sorbí un poco de vino.

Ella miro al cielo, como suplicando a dios, y luego me miro a los ojos y continuo su confesión.

Me contó que la otra noche su marido le pidió que se dejara golpear mientras "hacían el amor" que eso le excitaba a el. Ella inmediatamente le dijo que no, porque no va acorde con “sus” fantasías. El quería forzarla e intento pegarle y ella le devolvió el golpe con una lámpara, tan fuerte, que lo mando al hospital.

No supe que decirle, quería decirle: "si tienes razón, tu marido es un perro" pero no me atreví. Sorbí otro trago de vino y pensé: "como puede un marido después de 10 años de matrimonio saltar de la noche a la mañana con que es un sadomasoquista?"

O sea, si uno tiene una pareja, por que no poner las cosas claras de una vez para no salir con sorpresas mas tarde?

O tal vez fue que el marido de mi amiga, el cual es súper mujeriego, se cansó de lo convencional...ha hecho todo con todas las mujeres que ha podido, y ahora quiere entrar en esto para probar nuevas sensaciones...

No he conocido en mis experiencias sexuales una persona que disfrute golpeando otra... y para ser sincera no me gustaría conocerla.

No se lo que determinara mi amiga con su vida, pero yo si estuviera en su caso lo mandaría a freír espárragos...

Ella sabrá lo que hará, solo espero que pueda tomar el camino mas conveniente....