By Caballero No. 13

Mantener feliz a un hombre es tremendamente sencillo a la vez que complicado...
Porque? Normalmente el hombre necesita cosas muy simples y tribales pero a la vez, se debe intentar cambiarlas muy a menudo, pues como todos sabemos, al cabo del tiempo solemos despistarnos y perdemos la atención.

Físicamente: al igual que las mujeres nos gusta que nos halaguen, que se den cuenta de nuestros pequeños cambios, de nuestras compras de ropa y por supuesto, nunca bromeen con la “barriguita”, hay formas muy sutiles de hacer ver que hay que perder peso.

Los inesperado y prohibido le encanta al hombre. Prueba cosas nuevas, excítalo sin preaviso, no busquen la monotonía, hoy aquí, mañana allí, pasado dios dirá,… pero sin monotonías.

En la cama, por supuesto hay que ser una loba, de vez en cuando nos gusta dominar, pero que nos dominen sin que nosotros lo esperemos nos fascina. Por supuesto, no preguntar, simplemente hacer.

El hombre, por naturaleza se alimenta de la vista, por tanto, si te cuidas y la ropita es provocona y sexy le tendrás en el bote.

El hombre tiene menos terminaciones nerviosas que la mujer, por naturaleza, por tanto las zonas erógenas son menores que las de la mujer. Pero un roce en el cuello, un “chupetoncillo” en el lóbulo de la oreja, un mordisquito en el pezón, etc. son extremadamente excitante para él.

Una cosa que los hombres les cuesta reconocer, y que ahora yo reconozco, es que nos encanta saber que nos miran el culo, y que además de mirar se excitan con él.
Por supuesto, el hombre, como se decía antiguamente, se conquistaba por el estomago, yo no llego a afirmar categóricamente ese comentario, pero una buena cena preparada con cariño es motivo de alabanza y excitación....