**Hay músicas para momentos románticos, para la excitación, para el sexo cariñoso, para el sexo duro, para el sexo gimnástico… para el orgasmo apoteósico. Particularmente el heavy metal a todo volumen no me inspira para masturbarme, aunque no todos somos así.

Un amigo de un amigo (siempre hay un amigo de un amigo) tenía por costumbre aprovechar la ausencia de sus progenitores para disfrutar despatarrado en el sofá de casa de dos de sus actividades favoritas: visionar películas porno y escuchar (con unos buenos casos) a sus artistas heavies favoritos. Nada mejor que deslizar los pantalones hasta los tobillos y acariciarse contemplando a esas divas de nalgas respingonas y clítoris rosados… observar su voracidad y el ritmo de las cabalgadas con sus partenaires atléticos y bien dotados… casi tan bueno como los momentos más virtuosos de su guitarrista favorito que podía escuchar extasiado en sus auriculares de qualité.

En este feliz estadio solitario - y con la polla en la mano, como manejando el mástil de una buena guitarra - estaba el buen chaval cuando se encontró frente a frente con sus padres que acababan de llegar a casa con una pareja de amigos (Mirad aquí está mi hijo, os lo voy a present… glups) –que muy acertadamente habían accedido a acompañarles un ratito por aquello de conocer el piso. Acertadamente, también, éstos se excusaron pues acababan de recordar que habían dejado un grifo abierto en su casa.

No sé si acierto al pensar que la madre también se excusó por una repentina jaqueca y que nuestro protagonista desde entonces tiene fobia a los headphones.

Saludos a tod@s y aprended la lección (a no ser que os dé morbo que os pillen vuestros padres)

*Historia real..
** Creditos a moon